lunes, 27 de julio de 2020

El virus mata empresas



El 6 de marzo del 2020 el Ministerio de Salud de Colombia informó el primer caso de Covid-19 en este país. Se trataba de una ciudadana procedente de Milán, Italia. Esté fue el inicio del capítulo Colombia de una historia distópica que comenzó con un comunicado de la Comisión municipal de Salud de Whuan (provincia de Hubei, China) donde informaba de un grupo de casos de neumonía en la ciudad. 


El mundo comprendió que, para enfrentar una dura enfermedad, no desconocida, pero si descontrolada y peligrosa porque nos usa a nosotros como medio de transporte y que sabe ocultarse, teníamos que aislarnos por meses en varios niveles. 

El 25 de marzo comenzó en Colombia una histórica cuarentena que inicialmente iría hasta el 13 de abril y luego se extendería hasta el 11 de mayo. Desde el primer día se pudo ver en los supermercados grandes filas. 

Aunque no es difícil de entender el tema del aislamiento, también aceptemos que si la gente no sale de sus casas a las fabricas y a los puntos de ventas a vender y a comprar la economía se detiene. Igualmente se sobre entiende que existen aspectos de la vida cotidiana que no se pueden detener aún con los mayores miedos o advertencias. 

Entendiendo esto el gobierno en el decreto 593 autorizó 41 exenciones a la cuarentena dentro de las cuales encontramos los abastecimientos de alimentos, los servicios bancarios, las tiendas de aseo y los establecimientos de salud como las farmacias. 

Fenalco (Federación Nacional de Comerciantes) dio a conocer que un 24% de los negocios consideran cerrar por la crisis. Mientras que en Bogotá una cuarta parte piensan cerrar definitivamente, básicamente porque las ventas cayeron un 80% en el periodo de cuarentena. 

Las grandes empresas que se impactaron primero fueron las de trasportes; barcos, aviones al igual que las de turismo. Los hoteles quedaron en el limbo cuando las ciudades cerraron sus puertas y ni hablar de los rutinarios eventos deportivos y de entretenimiento que se aplazaron para mejores días 

La gran mayoría de las empresas son pymes y fueron infectadas por la recesión. Al no tener ventas por todo un mes debieron devolver locales y perder inversiones. Obligándolos a llegar a negociaciones con los bancos para las deudas pendientes. Estas empresas murieron por el virus Covid-19. 

Muchas de las empresas son unipersonales que para poder sobrevivir debieron acomodarse a las nuevas estrategias virtuales y aprovechando que la mensajería es unas de las profesiones exentas de restricción en la emergencia. Las empresas de Confecciones se concentraron en producir tapabocas y ropa de bioseguridad. 

Muchos vieron una gran ventaja en la venta de los insumos de aseo que llegaron a un tope de popularidad a tal punto que escasearon en el país. Las mascarillas con o sin registro Invima se vendían por todos los medios y en todas las esquinas. Empezaron a escasear el alcohol, el gel antibacterial y los termómetros. 

Las Farmacias droguería se vieron escasas en los surtidos de medicina de venta pública para los síntomas de la gripa. Cada una de las personas involucradas en la dispensación de medicinas y dispositivos médicos deben mantenerse informadas respecto a las ultimas noticias respecto al virus y la última legislación para la realización de su trabajo. En esencia el trabajo de las droguerías no se vio afectado. Las ventas fueron las mismas o superiores y los proveedores no dejaron de surtir. 

La vida no será la misma muchas de las costumbres masivas deberán cambiar. No veremos de nuevo los apretujones y manoseos en el transporte público. Los eventos deportivos tendrán menos auditorio real y mas virtual. Los lugares de diversión nocturna tendrán que acogerse a aburridas restricciones y cuidados en el aseo, gracias a un virus que no solo infectó gente también mató empresas.

Luis Fernando Urrea Beltrán 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario