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En lo político, de lo particular a lo general

En lo político, de lo particular a lo general

Un análisis de lo que ocurre en Panamá en el gobierno de Cortizo, que bien aplica como criterio de interpretación de lo que pasa en Colombia en el escenario partidista de la política.

Eduardo L. Lamphrey R.

Muchas veces se pierde la perspectiva de interpretación de los fenómenos políticos al mezclar los métodos de análisis e interpolar estudios sencillos con generales, o viceversa, que al final, oscurecen y contradicen los vaticinios de los hechos.
Por lo tanto, siempre hay que partir de que todos los escenarios están conectados, relacionados, unidos; nada está aislado del todo. Pero siempre bajo la premisa fundamental de que todo cambia, dada la lucha de fuerzas contrarias en los procesos, y su correlación, que es la esencia de todas las cosas en la política.
Esto es lo que a primera vista se da en la Asamblea Nacional de Panamá, la lucha constante entre los partidos mayoritarios (PRD-Molirena), y los neutros, como Cambio Democrático; los aislados, como el partido Panameñista; y los contrarios, los independientes; todos buscando el control del poder legislativo y apostando a una buena aceptación del electorado, que desde ya está haciendo cábalas para el 2024. Aquí no importa el número de diputados, no importa la bancada de cada fuerza política; lo que vale en definitiva es la oratoria, el convencimiento político, la persistencia y la audacia, de cada líder de cada bancada. Eso lo que impone una concepción general de cada fracción participante
que globaliza una concepción general sobre el pensamiento político de este órgano legislativo; concepto que, manipulado hábilmente por los medios de comunicación, se torna cansona con el pensamiento popular, por lo menos en la percepción generalizada de los actores políticos del país. No se trata, tampoco, de un debate ideológico; para allá debe encaminarse la discusión, en principio, pero por ahora es una discusión cotidiana, pasional, individualizada y, eso sí, muy visceral.
Cada líder de estas dos fracciones, Independientes y PRD-Molirena, en plena disputa de poder, va configurando su sus líderes políticos dentro de un amplio espectro de opinión, no solo para sostener el poder político en el Órgano Legislativo, sino para fortalecer una propuesta política nacional de cara a las próximas elecciones generales del 2024. Por tal motivo, se evidencia la participación beligerante de Benicio, Pineda y Zulay Rodríguez, por el PRD, igualmente por los independientes se fortalece la figura de Diego Vásquez; a la vez, asumiendo un papel más conservador, salen a relucir figuras nuevas/viejas como Ernesto Carles, Adames, Yanibel, Broce, Archibold, Becker, Edison Broce, Corina, Cenobia y Kayra Harding, pero los más consolidados y veteranos mantienen su poder y fuerza política, en standby por ahora, imponen el equilibrio y definen cualquier contienda política que se dé. Son los casos de Tito Rodríguez, Castillero, Abrego, Jackson, Leandro Ávila, Dalia Bernal, Hernán Delgado, Mayín Correa, Miguel Fanovich, Alberto Zuñiga y Sergio Gálvez.
En medio de todo este maremágnum político, propio del ambiente natural de la Asamblea Nacional, hay figuras que se mantienen frescas, pensando que es muy pronto para definir una posición política y asumir una inspiración ideológica, frente a un universo político no muy claro e inestable; prefieren un margen de espera para en el momento oportuno definirse, y ahí sí, adoptar la posición “acertada”, sobre todo ahora que se vienen las reformas a la Constitución. Este es el caso de Marylin Vallarino, Javier Sucre, Ana Giselle Rosas, Héctor Brand, Francisco Alemán, Salazar, Sucre y Rony Araúz. El resto de los diputados aprenden día a día, los tenebrosos y encrucijados caminos de la alta política aún preparados, pero pronto, seguramente, estarán preparados y listos para dar pelea franca en la Asamblea Nacional.
Sin embargo, estas confrontaciones no son ideológicas; esas se darán más tarde en un nivel superior; hasta ahora simplemente se trata de un forcejeo para definir y realinear las posiciones políticas de cada fracción en la coyuntura, buscando la aceptación de la voluntad popular, a la cual representan formalmente.
Quizás el nivel ideológico se dé cuando las reformas de la Constitución estremezcan los cimientos del Órgano Legislativo, cuando las reformas que se quieren dar opten por reconstruir la actual Asamblea y generar nuevas elecciones en las cuales se vote reformar la asamblea
nacional mediante un órgano legislativo paralelo, provincial, con menos diputados y sin reelección.
Allí sí se dará un debate ideológico y clasista, por encima de los envoltorios partidistas, entre los representantes del poder económico del país y los que representan el clamor popular, escenario en el que el rol de los medios de comunicación tendrá que confrontar posiciones ideológicas contradictorias, pero necesariamente claras. En definitiva, la fracción que logre triunfar determinará el futuro económico/ político del país. Eso es, ni más ni menos, lo que está en juego en las pujas parlamentarias de hoy en la Asamblea.
Por eso, es necesario y procedente hacerle un buen seguimiento político a la Asamblea Nacional. Su futuro depende de la consolidación que
la fuerza PRD-Molirena, de que se vigorice con el Ejecutivo y con el pueblo panameño, al que dignamente representan, y de quienes los panameños espera soluciones a los problemas fundamentales del país, como seguridad, alimentación, educación, empleo, salud y mejor bienestar social para las grandes mayorías del país.

Todo bajo el paraguas de una “democracia” soberana, nacionalista y netamente panameña.

Fuente: CUNDINAMARCA AL DÍA